La IA dispara el precio de las memorias: así encarece PCs, móviles y gráficas

El mercado de las memorias informáticas está viviendo una auténtica transformación desde que la inteligencia artificial se ha convertido en prioridad para la industria. Las inversiones en infraestructura para entrenar y ejecutar sistemas de IA son gigantescas, y los principales fabricantes están redirigiendo su producción para atender la enorme demanda de los centros de datos. El resultado es claro: menos oferta para el usuario final y una escalada de precios que ya se empieza a notar en casi cualquier dispositivo.

Desde hace meses se venía anticipando una subida en el coste de las memorias y de todos los productos que dependen de ellas, pero el impacto ha superado las previsiones. Los últimos informes señalan que los precios contractuales de la memoria DRAM han aumentado un 171 %, por encima incluso del fuerte repunte reciente de activos considerados refugio, como el oro. Esta presión alcista amenaza con encarecer progresivamente ordenadores, portátiles, smartphones y componentes internos.

La raíz del problema está en la “fiebre” por la IA. Estos sistemas requieren un volumen ingente de memoria y capacidad de cómputo, y su crecimiento continuo los hace prácticamente insaciables en consumo de recursos. Ya existen advertencias sobre el elevado uso energético de estos modelos, así como su impacto en emisiones y consumo de agua para refrigeración. Pero, además de las implicaciones medioambientales, este contexto está tensionando el mercado de hardware de consumo: muchos usuarios simplemente no podrán asumir el coste de ciertos componentes o de un PC nuevo a medio plazo.

El mercado de las memorias y la escalada de precios

La memoria es un elemento crítico para todo el ecosistema tecnológico. No se trata solo de los módulos RAM tradicionales de los ordenadores de sobremesa y portátiles. Los chips de memoria están integrados en prácticamente cualquier dispositivo electrónico, por lo que cualquier cambio en la producción repercute en un amplio abanico de productos: unidades SSD, tarjetas microSD, tarjetas gráficas con memoria dedicada, consolas, móviles y más.

Esta presión ya se deja ver en sectores concretos. Los smartphones incorporan cada vez más memoria para soportar aplicaciones pesadas y capacidades de IA, lo que, unido a la escasez, empuja el coste final. En el mundo del gaming, tanto las consolas como los dispositivos portátiles podrían encarecerse. No es casual que fabricantes como Microsoft evalúen subir el precio de sus consolas, ni que se prevea que futuras máquinas de juego cuesten bastante más de lo inicialmente estimado.

Aunque las memorias orientadas a servidores (como HBM o módulos RDIMM) son diferentes de las soluciones pensadas para el usuario final, la industria está estrechamente conectada. Los fabricantes están reorganizando sus líneas de producción para priorizar las memorias de alta gama destinadas a IA —mucho más rentables— y reduciendo la producción de módulos DDR5 para consumo. Ese desplazamiento de capacidad productiva termina generando menos oferta de memoria “normal” y, en consecuencia, precios más altos.

Algo similar ocurre con las tarjetas gráficas. Los proveedores están priorizando los pedidos de los grandes actores de la nube y de los centros de datos, donde el margen de beneficio es mayor, en lugar de centrarse en GPUs de consumo. Mientras que las ventas de gráficas para usuarios finales se han mantenido prácticamente estables, las aceleradoras GPU para IA han crecido alrededor de un 145 % en el último trimestre. Los resultados históricos de ingresos y beneficios de empresas como NVIDIA confirman hacia dónde se está dirigiendo el negocio.

Las grandes iniciativas de IA contribuyen aún más a tensionar el mercado. Proyectos de enorme escala, valorados en cientos de miles de millones de dólares, han cerrado acuerdos con fabricantes como Samsung, SK hynix o Micron para asegurarse un volumen masivo de obleas de DRAM y de memoria HBM durante los próximos años. Algunos contratos implican reservar una parte muy significativa de la producción mundial, lo que reduce de golpe la disponibilidad para otros clientes. En algunos casos, la capacidad de fabricación de HBM de años completos ya está comprometida.

En este contexto, no sorprende que el precio de los módulos de memoria RAM para el usuario final se haya multiplicado por dos y medio en apenas cuatro meses. Aunque otros componentes no hayan subido con la misma intensidad, la tendencia es similar: el coste de los PCs completos y de sus piezas sigue aumentando. Y lo más preocupante es que los analistas no esperan una normalización rápida. La demanda de IA continuará siendo voraz, y la industria necesitará tiempo para ampliar capacidad productiva y recuperar el equilibrio entre el mercado profesional y el de consumo.

Todo apunta a que, al menos en el corto y medio plazo, comprar un PC, actualizar la RAM, adquirir una tarjeta gráfica o hacerse con un móvil con buena capacidad de memoria será considerablemente más caro de lo que estábamos acostumbrados. Estaremos, en definitiva, pagando parte de la factura de la revolución de la inteligencia artificial.


Visítanos diariamente para que no te pierdas ninguna noticia.

Suscríbete al canal de YouTube donde verás Unboxing y Reviews de smartphones. Además, no olvides visitar nuestras redes sociales.

Dejar un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑