TICOS: no nos dejemos manejar por el ruido. Votemos con criterio

En cada elección pasa lo mismo: el feed se llena de titulares, clips recortados, cadenas de WhatsApp, “opinólogos” y publicaciones que suenan seguras… pero que no siempre están basadas en datos. El problema no es informarse; el problema es delegar el pensamiento. En una democracia, el voto es tu herramienta más valiosa. Y como cualquier decisión importante, requiere análisis, contexto y responsabilidad personal.

Este artículo no es para impulsar a ningún candidato. Es una invitación a que, como ticos, hagamos lo mínimo indispensable: investigar por cuenta propia los planes de gobierno, comparar propuestas y escoger lo que tenga más sentido para nuestra realidad —no para el algoritmo.

El riesgo real: votar por historias en lugar de votar por propuestas

La política moderna compite por atención. Las campañas empujan emociones porque funcionan: indignación, miedo, idolatría, tribalismo. Cuando decidimos desde la emoción, el voto se vuelve una reacción, no una elección.

Puesto en simple: es como comprar algo caro solo por un anuncio bonito, sin revisar qué incluye, qué no incluye y qué consecuencias trae. Con el país, el costo de equivocarse es más alto.

Nadie es santo: por eso el plan importa más que la persona

Idealizar candidatos es un atajo mental. Pero la vida real no opera con personas perfectas. Un candidato puede caer bien y aun así proponer cosas inviables. Otro puede caer mal y aun así plantear medidas coherentes (o al revés). Por eso el foco debe ser el mismo siempre:

¿Qué propone? ¿Cómo lo haría? ¿Con qué recursos? ¿Qué sacrificios implica? ¿Qué riesgos trae?

Ahí está el valor. No en el carisma.

Tu revisión básica antes de votar en 7 pasos

Si querés decidir con cabeza fría, este método ayuda a ordenar ideas:

1) Empezá por vos: definí tus prioridades (sin pose)

Hacé una lista corta de 5 temas que sí te mueven la aguja. Ejemplos:

  • costo de vida y empleo
  • seguridad
  • salud y educación
  • infraestructura y transporte
  • impuestos, deuda y gasto público
  • ambiente y agua
  • vivienda

Esto te da un norte. Sin norte, cualquier ruido te empuja.

2) Andá a fuentes directas (no a interpretaciones)

Buscá el plan de gobierno completo y los documentos oficiales del partido. Reducí el “teléfono chocho” de redes. Regla práctica: primero el documento, luego el resumen y la opinión.

Para procesos y guías oficiales de elección, la referencia institucional es el Tribunal Supremo de Elecciones en Costa Rica.

3) Convertí promesas en acciones concretas

Cada propuesta debería responder:

  • Qué se va a hacer (acción concreta)
  • Cómo se implementa (pasos reales, no “vamos a…”)
  • Cuánto cuesta y de dónde sale el dinero
  • Cuándo se verían resultados (corto, mediano, largo plazo)
  • Quién ejecuta (instituciones responsables)

Si una propuesta no puede aterrizarse, está incompleta o es puro discurso.

4) Medí viabilidad: ¿esto se puede hacer con el sistema que existe?

Muchas promesas chocan con realidad legal, presupuestaria o institucional. Preguntas rápidas:

  • ¿Requiere ley y votación en el congreso? (Asamblea Legislativa de Costa Rica)
  • ¿Depende de instituciones que hoy están saturadas?
  • ¿Respeta el marco legal del país, como la Constitución Política de Costa Rica?
  • ¿Tiene ruta de implementación o solo es “declaración de intenciones”?

5) Buscá el costo oculto: todo tiene consecuencias

Nada es gratis. Si alguien promete bajar impuestos, subir gasto, aumentar salarios, reducir deuda y mejorar todo “al mismo tiempo”, pedí el mapa completo. Siempre hay compensaciones:

  • ¿sube la deuda?
  • ¿recorta en otra parte?
  • ¿traslada el costo a consumidores o empresas?
  • ¿crea incentivos que terminan empeorando el problema?

6) Usá una matriz simple para comparar (sin enredos)

No ocupás un documento gigante. Con una hoja basta. Poné tus 5 prioridades y calificá cada plan de 1 a 5 en:

  • claridad
  • viabilidad
  • impacto
  • costo
  • riesgo

Eso te saca del fanatismo y te mete en un proceso.

7) Protegete de la manipulación: controlá sesgos

Tres trampas comunes:

  • Efecto “equipo”: “si no votás por X, sos Y” (falso).
  • Clips editados: 15 segundos no son un argumento.
  • Cámaras de eco: si tu feed solo confirma lo que ya creés, no estás informado: estás segmentado.

Regla: si algo te enoja demasiado rápido, probablemente está diseñado para eso. Pausá y verificá.

Cómo reconocer un plan serio

Un plan sólido suele tener:

  • objetivos claros y medibles (aunque sean aproximados)
  • fases (qué va primero y por qué)
  • responsables claros
  • diagnóstico con datos (no solo opiniones)
  • explicación de financiamiento
  • reconocimiento de límites y riesgos (sin vender fantasías)

Un plan flojo suena bonito, pero no explica el cómo.


Aquí te comparto los planes de gobierno por si quieres ir a verlos:


El objetivo no es “la opción perfecta”: es elegir mejor que el promedio

En política no hay compra ideal. Hay decisiones con incertidumbre. La meta realista del tico informado es:

  • reducir la probabilidad de una mala decisión
  • escoger lo más alineado a sus prioridades
  • premiar propuestas ejecutables, no discursos virales

Eso, por sí solo, ya eleva el estándar del país.

Tico, que no te vendan la elección como concurso de popularidad.

Tu voto es una decisión estratégica, no un comentario en redes. Investigá el plan de gobierno, cuestioná el cómo, revisá costos y compará con una matriz simple. Nadie es santo, pero sí hay propuestas mejores que otras para tu realidad. Elegí con criterio, no con ruido.


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