Hytale está entretenido, pero Minecraft puede dormir tranquilo (por ahora): reseña honesta

Hay juegos que, con solo poner un pie dentro, ya te hablan en un idioma que entiendes. Hytale es exactamente eso… si vienes de Minecraft. Lo notas rápido: empiezas a romper, craftear, improvisar una base, mirar el horizonte con ganas de explorar, y de pronto estás jugando casi en automático. ¿Eso es bueno? Sí, porque es cómodo y te engancha. ¿Eso es malo? También, porque a ratos se siente como si estuvieras jugando “un Minecraft de hace años” con otra capa encima.

Yo vengo de muchísimas horas en Minecraft, y por eso mi reseña no va de “hype” ni de “hate”: va de sensaciones prácticas. Hytale me divierte, pero hoy todavía lo siento como un juego que está construyendo su identidad. En el mejor de los casos, es un lienzo nuevo para crear aventuras. En el peor, puede quedarse en “un paquete de texturas sobre un Minecraft incompleto” si no termina de amarrar lo básico y, sobre todo, lo diferente.

Lo que sí te adelanto desde ya: si estás esperando un “Minecraft killer” que te haga borrar el launcher de Mojang, yo no lo veo así… por ahora.

Qué es Hytale hoy (y qué intenta ser)

Hytale apunta a ser un sandbox de voxels que mezcla supervivencia, exploración, combate, construcción y —muy importante— modding como parte central, no como accesorio. La idea es que el juego base ya traiga el loop típico que amamos del género: sales, consigues recursos, te metes en líos, vuelves a casa más fuerte, construyes mejor, y repites… mientras el mundo te va soltando “cosas” para que inventes tu propia historia.

En el papel suena perfecto, y en la práctica tiene momentos donde sí se siente ese potencial. El “problema” es que, cuando lo juegas desde la perspectiva de alguien que ya tiene el músculo entrenado por Minecraft, Hytale se siente demasiado familiar. Es entretenido porque el género entretiene y porque la fórmula funciona, pero todavía le cuesta gritar “esto solo pasa en Hytale”.

A mí me gusta compararlo con una serie nueva que usa las mismas ideas de una serie clásica: te atrapa porque ya te gusta el tipo de historia, no necesariamente porque traiga algo totalmente original. Y esa es una línea peligrosa, porque cuando se te baja la novedad, empiezas a exigir personalidad, sistemas propios, decisiones de diseño que no parezcan “Minecraft +”.

Dicho de otra forma: Hytale tiene buen punto de partida, pero necesita terminar de cerrar el círculo: pulir su base, completar su set de herramientas y encontrar ese “sabor” que haga que lo reconozcas incluso sin verlo.

Primeras impresiones: se juega fácil, pero se siente viejo por ratos

Voy a ser justo: la curva de entrada es muy cómoda. Si has jugado Minecraft, ya sabes cómo funciona media vida: qué priorizar al inicio, cómo leer el terreno, cómo no morir por decisiones tontas, cómo montar una base rápida, cuándo arriesgarte y cuándo volver. Eso hace que Hytale sea accesible y que te diviertas sin pelearte con el juego.

Ahora… hay una sensación que me persigue mientras juego: “esto parece de otra época”. Visualmente y en “feeling” (cómo se percibe el conjunto), en mi caso me dio vibras de “Minecraft de hace 10 años”. No porque sea injugable, sino porque no siento ese salto de identidad o de modernidad que te esperas cuando aparece “el nuevo” que viene a competir con un monstruo.

Y lo que más lo delata no es un gran sistema roto, sino lo pequeño: los “básicos” de calidad de vida que uno da por sentado tras años de Minecraft. A mí me saltaron ausencias o detalles que, cuando vienes de Mojang, tu cuerpo espera sin pensar. Por ejemplo:

  • Bloques/elementos base que en Minecraft ya son parte del vocabulario estándar de construcción (y que aquí eché en falta).
  • Detalles de control y movilidad que hacen que la construcción y el movimiento se sientan precisos (ese tipo de “comodidades” que no parecen importantes… hasta que no están).
  • Herramientas o acciones simples que aceleran tareas repetitivas (farmeo, limpieza de terreno, preparación para construir).

¿Son cosas que se pueden arreglar? Claro. ¿Importan? Muchísimo, porque ese “polish” es lo que separa un sandbox “prometedor” de un sandbox “en el que te quedas a vivir”.

Construcción y supervivencia: lo familiar engancha… pero también expone faltantes

Aquí es donde la comparación con Minecraft se vuelve inevitable. Hytale se apoya fuerte en lo que ya sabemos que funciona: el loop de supervivencia, el progreso de herramientas, la idea de convertir un mundo hostil en un hogar. Por eso, aunque le falten piezas, igual te atrapa. El “ADN sandbox” está ahí.

Pero precisamente porque se apoya en esa base conocida, también se nota cuando el set de herramientas está incompleto o cuando faltan componentes que en Minecraft ya forman parte del día a día del jugador. No me refiero a “necesito 500 bloques decorativos”, sino a esas piezas que hacen que construir sea fluido y que el juego no te peleé por tonteras.

Cuando un juego de construcción se siente “torpe” en pequeñas cosas, el resultado es que construyes menos y exploras más… no porque quieras, sino porque te cansa la fricción. Y eso es peligroso para Hytale, porque su propuesta necesita que el jugador se enamore de construir y de crear mundos propios, no solo de salir a pegar.

Lo positivo es que, por lo mismo, cuando Hytale sí te deja entrar al flow (juntar recursos, planear una base, expandirte), se vuelve divertido sin pedir permiso. En mi caso, muchas sesiones terminaron siendo ese clásico “una horita” que se convierte en tres, porque el género te atrapa.

Combate e IA: entretenido al inicio, flojo cuando lo miras con lupa

No le pido a un sandbox que su combate sea un juego de pelea competitivo. Pero sí le pido algo: que no se rompa cuando lo juegas con experiencia. Y en mi caso, una de las cosas más claras fue esta: la IA de los enemigos se siente básica.

¿Qué pasa cuando la IA es simple? Que empiezas a ganar siempre de la misma forma. Te posicionas mejor, abusas del terreno, repites patrones, y listo. Eso al principio está bien porque te da sensación de progreso (“ya le agarré el ritmo”), pero a medio plazo se vuelve rutina. Y si el combate se vuelve rutina, el peligro baja… y con él baja la emoción de explorar.

Dicho fácil: si no sientes tensión real, el loot se siente menos valioso y las salidas a explorar pierden ese “me puede ir mal” que hace al sandbox tan rico.

Ahora, sí noté algo interesante: hay criaturas que parecen spawnear en lugares más específicos, no tan al azar. Ese detalle, bien llevado, puede hacer que el mundo se sienta más “lógico”: aprendes qué zonas son peligrosas por una razón, no por RNG. A mí ese tipo de diseño me gusta, porque te empuja a planear rutas, a preparar equipo y a respetar ciertos biomas o regiones.

Pero para que eso brille, Hytale necesita subir el listón: mejores comportamientos, variedad de patrones, encuentros menos “cheeseables” y, sobre todo, enemigos que te obliguen a adaptarte. Si esa parte crece, el juego gana identidad y se despega del “me recuerda a Minecraft”.

Exploración y mundo: donde más fácil compro la idea

Si hay un lugar donde Hytale me convence más, es en la sensación de explorar. Un sandbox vive de esto: que te dé razones para moverte, que el mundo te devuelva recompensas (materiales, lugares, encuentros) y que tú termines armando historias sin que el juego te las dicte.

Hytale tiene momentos donde sales, ves algo a lo lejos, y dices “voy a ir”. Esa simple frase es la gasolina del género. Y cuando el mundo te premia por curiosear, el loop se sostiene incluso si hay sistemas que todavía están verdes.

También me gusta que, por momentos, el mundo parece empujarte a leerlo: zonas que se sienten distintas, criaturas que no aparecen en cualquier parte, lugares donde dices “ok, aquí pasa algo”. Eso es clave para la identidad. Minecraft es el rey de lo emergente; Hytale podría construir su propia personalidad si convierte sus regiones, criaturas y reglas del mundo en algo reconocible.

Ahora, aquí viene el matiz: explorar es genial… hasta que vuelves a la base y te topas con fricción en construcción o supervivencia. Por eso vuelvo a mi tesis: hay potencial real, pero necesita completar lo básico para que la exploración no sea “lo único fuerte”, sino parte de un conjunto redondo.

Hytale vs Minecraft: mi resumen de veterano (sin drama)

Esto no es una sentencia definitiva, es mi lectura de jugador con muchas horas en el género. Lo pongo claro:

  • Hytale se disfruta porque el sandbox se disfruta.
  • Hytale se siente familiar porque hereda (o comparte) lenguaje con Minecraft.
  • Hytale hoy no me parece un rival directo porque le faltan piezas para competir con un juego que lleva años refinándose.

El as bajo la manga: mods, creatividad y contar historias

Aquí sí me pongo optimista: el modding puede ser el factor que cambie todo. Minecraft sigue vivo, en gran parte, porque la comunidad lo convirtió en un universo infinito con mods, servidores, minijuegos y creatividad colectiva. Si Hytale entiende eso y lo facilita de verdad (sin pelearte con herramientas, sin trabas raras, con apertura total), está tocando el nervio correcto.

Y es que, siendo honestos, muchos de nosotros no jugamos “solo” Minecraft: jugamos nuestro Minecraft. El de los mods, el de los datapacks, el de los servers, el de la aventura con amigos o el roleplay. Si Hytale se vuelve un espacio donde crear eso es más natural y más potente, entonces deja de ser “Minecraft con skin” y empieza a ser “otra casa”.

Además, a mí me encanta verlo como lo que es: otro lienzo en blanco. Un sandbox sirve para contar miles de historias, y si el juego se presta para eso, ya tiene un valor enorme incluso antes de “ganarle” a nadie.


Y ya que estamos: si vas a comprar el título nuevo y te aparece la opción de código de creador, puedes usar byedark. No es obligatorio ni cambia el precio, pero me apoyas directamente y ayudas a que pueda seguir creando contenido y nuevas historias dentro de Hytale (como mi serie Dioses Hytale).


Conclusión: mi veredicto honesto (¿vale la pena?)

Mi veredicto no es “Hytale es malo”. Para nada. Hytale está entretenido y eso ya es un punto importante. El tema es que, hoy, todavía le siento demasiadas costuras como para llamarlo “contrincante real” de Minecraft.

  • Si buscas un sandbox nuevo con vibe familiar y quieres vivir el crecimiento del juego, te puede gustar.
  • Si esperas un salto grande y un paquete completísimo desde el día uno, te vas a frustrar.
  • Si lo tuyo es mods + creatividad + contar historias, ahí sí veo la promesa más potente.

Por eso el título no es clickbait: Minecraft puede dormir tranquilo (por ahora). Pero si Hytale pule su base, llena huecos y encuentra identidad, podría convertirse en un espacio enorme para la comunidad. Yo, por lo pronto, lo sigo jugando con esa mentalidad: explorar, aprender, y aprovechar el lienzo para crear una historia nueva.


Visítanos diariamente para que no te pierdas ninguna noticia.

Suscríbete al canal de YouTube donde verás Unboxing y Reviews de smartphones. Además, no olvides visitar nuestras redes sociales.

Dejar un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑