La rápida adopción de la inteligencia artificial llevó a numerosas empresas a reducir sus plantillas con la expectativa de que la automatización permitiera sustituir trabajadores y disminuir costes. Sin embargo, esta estrategia podría terminar generando el efecto contrario.
Según Gartner, las compañías podrían verse obligadas a recontratar aproximadamente al 30% de los empleados que despidieron para reemplazarlos con sistemas de IA de aquí a 2029. Además, recuperar ese talento podría implicar salarios más elevados y mayores costes de contratación e incorporación.
El error de considerar la automatización como el objetivo
Tori Paulman, vicepresidenta y analista de Gartner, considera que uno de los principales errores de las empresas durante las primeras etapas de adopción de la IA ha sido interpretar la automatización como el objetivo final.
La verdadera oportunidad estaría en utilizar la inteligencia artificial para potenciar las capacidades de los trabajadores, redefinir puestos y transformar los flujos de trabajo. Bajo este enfoque, la IA no sustituiría necesariamente a las personas, sino que permitiría aprovechar mejor su experiencia, creatividad e inteligencia.
Esta transformación podría convertirse en una ventaja competitiva para las compañías capaces de adaptar su organización al uso de la IA.
Los despidos pueden generar problemas a largo plazo
Aunque reducir personal puede representar un beneficio económico inmediato, Gartner advierte que los recortes también pueden provocar la pérdida de conocimiento empresarial y reducir las reservas de talento disponibles dentro de las organizaciones.
El problema podría intensificarse debido al estancamiento o descenso del crecimiento de la población activa a nivel mundial. Con menos trabajadores disponibles, las empresas tendrán que competir con mayor intensidad por los profesionales que necesitan.
Esto también podría incrementar los costes relacionados con la selección, capacitación e incorporación de nuevos empleados.
Gartner recomienda reorganizar el talento
Para evitar los efectos negativos de una automatización excesiva, los directivos deberían plantearse una estrategia de reorganización del talento.
La propuesta consiste en utilizar la IA para modificar las funciones de los empleados y trasladarlos desde tareas menos productivas hacia actividades en las que puedan aportar mayor valor. De esta forma, la tecnología serviría como herramienta para transformar el trabajo en lugar de limitarse a eliminar puestos.
Paulman advierte que las empresas que utilicen la IA principalmente como mecanismo para reducir costes podrían realizar recortes demasiado grandes y prematuros. Esto podría perjudicar posteriormente su capacidad para innovar, desarrollar nuevos modelos de negocio y competir en nuevos mercados.
La IA no debería sustituir todas las decisiones humanas
Las empresas más eficientes, según Gartner, serán aquellas que no cedan a la tentación de automatizar todas las tareas ni delegar todas las decisiones en la inteligencia artificial.
A medida que las primeras inversiones en IA pierdan parte de su atractivo, el desafío para los CIO y otros responsables empresariales será encontrar formas de utilizar esta tecnología para reforzar las capacidades humanas.
La experiencia, la creatividad y la inteligencia de los empleados seguirán siendo elementos fundamentales. Por ello, el futuro de la IA en las empresas podría estar menos relacionado con eliminar puestos de trabajo y más con rediseñar cómo trabajan las personas y cómo las organizaciones aprovechan su talento.
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